INDICADORES PARA LA CONSECUCIÓN DE LOS OBJETIVOS DE LA AGENDA 2030 EN EL ÁMBITO DE LA ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO
Para medir el impacto de las políticas encaminadas a lograr los objetivos de la Agenda 2030, el Instituto Nacional de Estadística ha elaborado un sistema de indicadores, de fácil acceso desde su sede electrónica y con una metodología estrictamente definida.
Dichos
indicadores son actualizados de manera continua. Según el INE, se
revisan regularmente como parte del programa estadístico anual vigente, incorporando
datos de fuentes oficiales tanto nacionales como internacionales. A este
respecto, cabe destacar que la última actualización se realizó en marzo de este
mismo año. Cuentan, además, con herramientas de visualización como gráficos y
mapas, que ayudan al análisis y comprensión de los mismos.
Al igual que
la ONU, el INE desglosa los datos por variables como sexo, edad, ingresos y
región, cumpliendo así con el principio de “no dejar a nadie atrás”. Además,
siguiendo las prioridades de los ODS, los indicadores abarcan puntos clave como
son la pobreza, la igualdad de género, la acción por el clima y el crecimiento
económico sostenible. Sin embargo, el INE también adapta el marco conceptual
de la ONU para configurarlo a la realidad de España, incluyendo métricas
específicas como el riesgo de pobreza relativa o los indicadores desglosados
por comunidades autónomas; y adaptando otros que, según los preceptos de la
ONU, no son directamente aplicables a España, como los indicadores específicos
sobre educación o empleo.
Si nos preguntamos
por el alcance analítico de esta herramienta sobre el conjunto de ODS, el sistema
preparado por el INE cubre la medición de todos los ODS, aunque con
distinto nivel de profundidad en la disponibilidad de los datos. Así, algunos
cuentan con más indicadores y desagregaciones debido a la mayor disponibilidad
de información estadística, mientras que otros dependen de datos internacionales
o de fuentes externas que limitan la documentación a nivel nacional.
A modo de
resumen, se pueden destacar una serie de puntos fuertes y de debilidades, que
nos permitirán hacernos una idea más exacta sobre la pertinencia y capacidad de
análisis de este sistema de indicadores. Las ventajas podrían ser: la total
representación de los 17 ODS, con su adaptación a las circunstancias nacionales;
y el desglose sociodemográfico y territorial por comunidades autónomas. Por su
parte, la principal limitación del sistema es la dificultad a la hora de
actualizar algunos indicadores, ya sea por la dependencia de fuentes exteriores
(como los asociados al ODS 14 “Vida submarina”) y/o por la complejidad de su
recopilación
Y, por último,
nos preguntamos ¿aporta la herramienta información relevante sobre la
sostenibilidad en la AGE?
La respuesta es, sin duda, afirmativa, como podemos comprobar en los informes que publica el portal de la transparencia, donde se observa el progreso de algunos indicadores que reflejan los avances en políticas de sostenibilidad dentro de la AGE con, por ejemplo, el uso de energías renovables o medidas de eficiencia energética en edificios públicos. Esto estaría enmarcado, además, en planes específicos de la AGE como el Plan de Medidasde Ahorro y Eficiencia Energética.
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